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Primeros pasos: cuándo acudir a terapia y qué me voy a encontrar.

Tenemos super normalizado el hecho de que si nos duele una muela vamos al dentista, si nos molesta la espalda acudimos al fisioterapeuta, si tenemos dificultades para llevar una alimentación adecuada pedimos cita al nutricionista, etc., pero las cosa se complica cuando lo que nos duele o nos molesta está en nuestra vivencia emocional o en nuestra mente, parece que acudir al profesional de esta rama cuesta más.

Por suerte, cada vez se está hablando y visibilizando más el hecho de ir a terapia, y esto ayuda a que poco a poco sean más las personas que se animan a iniciar un proceso terapéutico o, por lo menos, a informarse e interesarse sobre lo que es la terapia, algo que hasta hace poco era muy tabú.

Pues bien, espero que este artículo te ayude a saber un poco más sobre lo que te puedes encontrar al acudir a terapia y lo que no, y sobre cuándo puede ser recomendable que acudas a un profesional de la psicología.

Vamos a empezar por el cuándo, y es que, en mi opinión, casi cualquier momento es bueno para iniciar un proceso terapéutico. Pocas personas se han criado aprendiendo a conocer y a regular sus emociones, a comunicarse de una manera asertiva, a conocerse, valorarse y quererse de verdad, a vincularse de una manera sana, a gestionar momentos difíciles, etc., y en todos estos ámbitos nos puede ayudar la terapia.

Así, no sólo podemos acudir a la psicóloga/o cuando estamos sufriendo y ya no podemos más, también podemos comenzar una terapia cuando las aguas están más calmadas y queremos trabajar en nuestro crecimiento personal.

Eso si, teniendo en cuenta en qué momento estamos y lo que necesitamos, es importante que busquemos y acudamos a un/a profesional especializado en aquello que queremos trabajar, y con una orientación teórica acorde a ello (si, en psicología hay diferentes modelos teóricos bajo los que puede trabajar un profesional, y depende de nuestras características personales y nuestras necesidades en ese momento nos puede encajar más uno u otro). Resumiendo, es importante que el/la profesional que elijamos esté habilitado/a, formado/a, y tenga un enfoque teórico que nos encaje.

Ahora, ¿qué nos vamos a encontrar en terapia? Ya sea en formato presencial u online (ambos igual de válidos, con sus pros y sus contras, aunque a mi siempre me gustará más la parte presencial), lo que nos vamos a encontrar es un espacio en el que poder ser, en el que poder expresar sin sentirnos juzgadas/os, en el que sentirnos escuchados/as y vistos (y esta es la otra parte importante a la hora de elegir al profesional con el/la que trabajar, el sentirnos cómodos/as, escuchados/as y seguros/as.

Un espacio en el que poder parar y prestar atención, en el que poder explorarse desde la curiosidad, en el que poder conocerse mejor, escucharse, entenderse y aprender sobre uno/a mismo/a. Un vínculo seguro en el que poder sanar las heridas originadas en otros vínculos. Un espacio en el que poder aprender sobre nuestro funcionamiento interno, sobre nuestros patrones de conducta y pensamiento, y un espacio en el que crear herramientas que nos permitan gestionar mejor nuestras emociones, cambiar formas de comportamiento y pensamiento que nos hacen daño, relacionarnos de una manera más amorosa con nosotras/os mismas/os, y gestionar mejor las situaciones que la vida nos ponga por delante.

Un espacio en el que descargar la mochila que llevamos, y salir con ella más ligera pero cargada de esas herramientas que nos sirvan en el camino que nos queda por delante. Y qué bonito y necesario es este espacio.

También quiero compartir que la terapia no siempre es bonita, como todo en la vida tiene sus partes agradables y sus partes más desagradables, momentos de sentirse más liberada/o y momentos de sentirse más revuelta/o, momentos de sentirse más perdido/a y momentos de encontrarse. Luces y sombras conviven en este proceso, pero en ambas partes estaremos acompañadas/os y nos sentiremos seguras/os.

La terapia es algo tan único y especial que, por mucho que lo intente explicar aquí, la mejor manera de que lo conozcas es probando. Y es que si estás leyendo esto supongo que es porque hay algo que te está moviendo a iniciar este proceso, así que mi última recomendación o sugerencia por hoy es que llames, preguntes a todas las personas psicólogas que te llamen la atención, les preguntes tooooodas las dudas que puedas tener y pruebes. Igual la primera persona no es la correcta y no pasa nada por cambiar y buscar a otra profesional con la que te sientas más cómoda/o, esto es normal y no podemos pretender encajar con todo el mundo, pero cuando encuentres a la profesional con la que te sientes cómoda/o, segura/o y el proceso fluye lo sabrás.

* Ilustración: The chaos and the calm © Elliana Esquivel [Instagram de la autora: @elesq ]

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